RESEÑA: Saros

En 2021, Housemarque dejó una huella imborrable con Returnal, consolidándose como uno de los grandes exponentes de los disparos en tercera persona. Ahora, cinco años después, el estudio busca superarse a sí mismo con Saros, un título que no solo pule la fórmula original, sino que eleva la ambición de los desarrolladores a un nivel superior.

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Para entrar en contexto, la trama nos sitúa en el planeta Carcosa. Aquí encarnamos a Arjun Devraj, un agente de Soltari enviado a investigar la misteriosa desaparición de una colonia bajo un eclipse eterno. A través de este viaje, exploraremos un mundo dinámico impregnado de ciencia ficción y horror cósmico, mientras desentierras los oscuros secretos que envuelven a los antiguos colonos.

Es inevitable comparar este juego con su predecesor, pues Housemarque ha consolidado un estilo propio que en Saros se siente mucho más maduro. Lanzado este 30 de abril, el juego mantiene su esencia roguelike: cada partida es única, alterando mapas, enemigos y recursos. Morir implica empezar de cero, pero el hecho de que nada se repita exactamente igual le otorga un dinamismo que redefine constantemente la experiencia.

El corazón de Saros es su jugabilidad frenética. La acción es ininterrumpida; a medida que avanzamos, los tiroteos se vuelven más caóticos y poblados. Sin embargo, no se trata de disparar a ciegas; los combates exigen agilidad, reflejos precisos y una capacidad estratégica para adaptarse a un entorno que no da tregua. Es un baile táctico donde quedarse quieto es sinónimo de derrota.

Para enfrentar esta amenaza, contamos con un arsenal variado que va desde armamento convencional hasta sofisticada tecnología alienígena. Cada arma posee un disparo secundario devastador y admite diversas mejoras. No obstante, la potencia bruta no garantiza la victoria; algunos jefes finales exigen más ingenio que fuerza, por lo que nuestras armas más potentes podrían no ser tan efectivas si no se usan con cabeza.

El desafío que presentan los enemigos es notable. Aunque al inicio parecen simples, la inteligencia artificial pronto revela patrones complejos y ataques letales. Esto obliga al usuario a reconocer el terreno antes de atacar, entendiendo que la defensa es tan importante como la ofensiva para evitar una frustración constante.

Dominar la protección es vital, y aquí es donde brilla el Escudo Soltari. Este agregado permite absorber proyectiles enemigos para transformar esa energía en un súper ataque masivo. Aunque suena sencillo, activarlo con éxito en mitad de una lluvia de disparos requiere una sincronización perfecta que añade mucha profundidad al combate.

Siguiendo la estela de Returnal, la curva de aprendizaje en Saros es pronunciada. Al principio puede costar adaptarse a la velocidad y a la necesidad de improvisar estrategias, pero una vez que se asimila el ritmo, el progreso se vuelve natural y sumamente gratificante. Además, el juego recompensa a los curiosos: explorar rutas alternas y cumplir misiones secundarias otorga beneficios críticos para la supervivencia.

En el apartado visual, el juego es un espectáculo técnico. Recorrer Carcosa es fascinante gracias a un nivel de detalle que respeta la estética de la ciencia ficción de principio a fin, alternando escenarios lúgubres con momentos de horror visual impactante.

Esa inmersión se ve potenciada por el hardware de PlayStation 5. Housemarque aprovecha al máximo la retroalimentación háptica del DualSense, permitiendo que cada disparo y cada impacto se sientan físicamente en las manos. Asimismo, el sonido 3D juega un rol fundamental: no solo ayuda a localizar amenazas, sino que la intensidad de la música aumenta conforme los latidos del jugador se aceleran en pleno enfrentamiento.

Conclusión

En conclusión, Saros es una obra redonda que ofrece entre 20 y 25 horas de juego. Cada victoria es una inyección de satisfacción, no solo por haber superado un reto técnico, sino por haber desvelado una pieza más de su enigmática y atrapante historia.

Calificación

Puntuación: 4.5 de 5.

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