La reseña “nindie” de la semana: The Tale of Bistun

¡Hola, amigos Behind Gaming! Espero que se encuentren muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre, vengo a saludarles y a compartirles mi opinión acerca de un juego independiente que pude jugar en mi Nintendo Switch durante la última semana. El videojuego del que les hablará en esta oportunidad es The Tale of Bistun. ¿De qué trata y qué tal está? Enseguida les cuento en esta reseña.

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The Tale of Bistun es un juego de aventuras ya acción inspirado en un poema trágico del siglo XII de nombre “Khosrow y Shirin”, en el cual asumimos el papel de un escultor de piedra que despierta en el monte Bistun sin ningún tipo de recuerdo. Como podrías imaginar, ante este libro lleno de páginas en blanco en el que se ha convertido nuestra memoria, nuestro primer objetivo es descubrir quiénes somos. Tan pronto logremos esto, deberemos enfrentarnos a una plaga que rápidamente se ha esparcido por todo el lugar provocando la aparición de varios monstruos.

Llegue a este juego prácticamente sin ningún tipo de contexto, más allá de saber que se trata de uno de acción y aventuras. Eso, y que se desarrolla con una vista isométrica. Dicho esto, muy ponto se nota que la narrativa es una parte crucial del juego, ya que cada acontecimiento es descrito por un narrador, el cual por cierto utiliza un tono bastante poético, muy lógico luego de saber la fuente de inspiración de los desarrolladores. Siendo la historia el eje rector de este título, les gustará leer que el trabajo del narrador es bastante destacado, llevándonos de la mano por una historia igualmente sobresaliente, fuera de lo convencional y con giros inesperados.

Abordando la jugabilidad, pronto obtenemos nuestra arma, un hacha, esencial para atacar a todo tipo de enemigos. Al progresar adquirimos mejoras para ella y una que otra variante, al igual que la opción de realizar combos más largos, aunque en la práctica las diferencias al atacar no son tan notables, salvo que nuestros impactos provocan más daño. Además del ataque básico, podemos ejecutar un especial de mayor fuerza que debe recargarse. Complementando nuestros movimientos, tenemos un botón para correr y otro para rodar –bastante útil para esquivar ataques-, además de otro para interactuar con objetos del entorno.

Hablando del ambiente, cada nivel se desarrolla en dos grandes escenarios: el mundo real, ubicado en una zona montañosa; y un mundo etéreo, visualmente representado con tonalidades azuladas y oscuras. En el real, peleamos contra pequeñas hordas de enemigos, que en su mayoría no representan ningún reto y que, al derrotarlos, hacen que vayamos liberando árboles infestados por la plaga. Por su parte, el mundo etéreo está compuesto en su mayoría por puzles extremadamente sencillos, en donde solo debemos localizar zonas de cierto color –bastante notorias- y romperlas a base hachazos para hacer aparecer el camino y poder avanzar. Aunque el juego es corto –unas 2 horas y media-, esto termina siendo algo bueno, pues narrativamente logra sostenerse y cerrar muy bien, evitando además que su jugabilidad se vuelva muy pesada debido a lo repetitiva que ésta se torna bastante rápido.

La acción se desarrolla en tercera persona y, como mencioné anteriormente, con perspectiva isómetrica. Aunque carecemos de control sobre la cámara, la gran mayoría del tiempo ésta se posiciona en el lugar correcto. En el mundo real, tenemos una ave a la que debemos seguir para continuar nuestro camino, aunque la mayoría de las veces es bastante obvio. No obstante, en ocasiones, sobre todo cuando acabamos de derrotar a una horda de enemigos, es común perder de vista al emplumado ser y desorientarnos un poco. Acá es cuando habría venido bien poder controlar la cámara, aunque tampoco es un pecado tan grave.

En el mundo real, el juego presenta pérdida de cuadros o “tirones” una que otra vez, pero nada que arruine la experiencia o afecte a la hora de las peleas. De hecho, estas fallas técnicas aparecen al momento de avanzar por el escenario y no en las batallas. A veces, la transición entre escenarios tiene pantallas de carga, que si bien no las considero demasiado tardadas, si siento que cortan el ritmo narrativo, sobre todo durante los primeros minutos de juego. Otra imperfección técnica que encontré es en los textos, ya que, al menos en español, es muy común que las primeras letras de la primera línea aparezcan cortadas.

Conclusión

Dado que The Tale of Bistún es un videojuego cuya alma es la parte narrativa, es una gran noticia que tanto su historia, como la manera de ser contada y su narrador, son sobresalientes. Sin embargo, su jugabilidad básica y repetitiva hacen que el producto final carezca de atractivo considerable. Si su jugabilidad plana no te causa problema, te espera una historia que vale la pena conocer.

Calificación

Puntuación: 3.5 de 5.

Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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