La reseña “nindie” de la semana: Monarchy

¡Hola, lectores de Behind Gaming! ¿Cómo están? ¿Ya listos para Navidad? Acá Rigo Domínguez pasando a saludarlos como cada semana, listo para compartirles una nueva reseña acerca de un videojuego indie que pude jugar durante los últimos días en mi Nintendo Switch. En esta oportunidad, me refiero a Monarchy. ¿De qué se trata y qué tal está? Enseguida les cuento todo lo que deben saber.

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Publicado y desarrollado por Brain Seal, Monarchy es un juego en 2D de desplazamiento lateral que combina los géneros de estrategia y tower defense, en una propuesta poco común en Nintendo Switch, y en general en cualquier plataforma dedicada, pues se trata de géneros que son más bien de nicho en relación a otros más populares, como la acción y aventura, peleas, shooters, deportes o RPG.

Comenzando en esta ocasión por lo más fácil de notar, visualmente el juego presenta un estilo de arte caricaturesco de aspecto amigable y/o infantil, con una paleta de colores bastante vivida presentándonos un mundo juego en 2D con fondos en 3D consiguiendo un gran resultado estético. Es como si frente a nosotros tuviéramos un libro de aventuras para niños pequeños que cobra vida dependiendo de las acciones que tomemos.

Esto último lo consiguen muy bien los desarrolladores al incluir ciertos detalles, como por ejemplo, que nuestro caballo comience a comer pasto si permanecemos mucho rato sin movernos. En contraste, los personajes carecen de cambios en sus expresiones faciales. Cosas tan simples como las que acabo de mencionar, en realidad no aportan nada al gameplay, pero si a la experiencia en general. En este caso, tenemos “una de cal por una de arena”.

Aunque su presentación pudiera indicarnos que se trata de un juego “simple” o “sencillo”, el gameplay nos deja rápidamente claro que es todo lo contrario. Esto pudiera parecer algo evidente si recordamos si recordamos que es un juego de estrategia. Sin embargo, lo que realmente pasa, es que hay muchas cosas por aprender, y el juego hace un mal trabajo intentando enseñarnos. Esto se aprecia desde el tutorial, en donde todo se explica a base de imágenes que no son tan claras como deberían. Como ejemplo de esto, está el hecho de que no se nos dice que las interacciones con elementos del entorno se logran dejando presionado un botón, en lugar de solo presionarlo y soltarlo, siendo esto último lo más común en la mayoría de los juegos. Es más, ni siquiera se nos indica cómo terminar el tutorial. En general, tenemos picos de dificultad altos constantemente. ¿Lo peor? Si morimos, regresamos a la pantalla de inicio.

Pero bueno, dejando de lado lo anterior, una de nuestras primeras decisiones es determinar si queremos ser un Rey o una Reina, para entonces comenzar a explorar en busca de recursos que nos ayuden a construir nuestra base –incluyendo materiales y recursos humano-, administrar bien todo lo que tengamos a la mano, explorar un bosque misterioso y derrotar a los enemigos, todo esto sin olvidar que no podemos dejar que los oponentes conquisten nuestra base.

El juego cuenta con tres niveles de dificultad –fácil, normal y experto- y cuatro niveles o eventos: Bandit land, the Siege, Winter Knight y Safe Lands, todas con su propia “personalidad” y buen nivel de detalle. Lo malo, es que de hecho son áreas 100% independientes, por lo que no hay una conexión narrativa, además de carecer de una sensación de logro al no permitirnos desbloquear nada al terminar un área, más allá de la satisfacción personal de poder colocar nuestra bandera por todo lo alto y seguir con el siguiente territorio por conquistar.

Auditivamente no tengo mucho que decir, pues su banda sonora sirve de acompañamiento para la acción en pantalla y nada más. No es qué esté “mal”, pero tampoco me resultó memorable.

Conclusión

Sin haber jugado una gran cantidad juegos de estrategia o tower defense. Monarchy no me pareció nada especial como para recomendarlo a los fans de cualquiera de estos géneros. Aunque visualmente tiene su encanto y cuida bien de varios detalles de movimiento y animaciones, la jugabilidad no me terminó por atrapar. Si algo nos deja claro su tutorial, es que el juego intenta mucho, pero consigue poco. Sus áreas desconectadas, falta de recompensas, mal sistema de guardado y picos marcados de dificultad, son algunos de los elementos que acaban combinándose para ofrecer una experiencia más frustrante que satisfactoria.

Calificación

Puntuación: 3 de 5.

Y listo, con esto hemos llegado a la conclusión de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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