¡Hola, visitantes de Behind Gaming! Saludos desde… Behind Gaming, jeje. Espero que estén muy bien. Yo acá, Rigo Domínguez, ya listo para compartirles mi reseña semanal acerca de un juego disponible tanto en Nintendo Switch como en Nintendo Switch 2. En esta ocasión, me refiero a Yasha: Legends of the Demon Blade. Vamos a la reseña para contarles de qué va y qué tal está.
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Publicado por Game Source Entertainment y desarrollado por 7QUARK, Yasha: Legends of the Demon Blade, es un RPG roguelite ambientado en Japón, concretamente en el período Edo comprendido entre 1603 y 1868. En esta aventura, debemos dominar las Demon Blades tan pronto como sea posible para acabar con las hordas de enemigos que nos toparemos en este hermoso y pelIgroso mundo de fantasía.

Adentrándonos un poco en la historia, ésta nos dice que desde el inicio de los tiempos existen los Oni y los Okami, enfrentados en el reino de los mortales. Los Oni vigilan los pecados de cada ser vivo, atrapando a los malos y enviándolos al infierno. Los Okami, guían a las personas por buen camino y los evalúan para saber si merecen entrar el reino celestial. Todo marcha equilibrado, hasta que una profecía anticipa la próxima llegada de un nuevo Okami, lo que vaticina que el caos está por desatarse.
Hay tres personajes entre los cuales elegir; Sara, que usa dos espadas pequeñas; Shigure, con dos espadas de tamaño “normal”; y Taketora, que combina espadas con un arco. Como imaginarás, cada uno ofrece variantes de jugabilidad, por lo cual recomiendo probar todos antes de “casarte” con cualquiera, considerando que al avanzar desbloqueamos nuevas armas. Dicho esto, podemos ejecutar varios ataques y cadenas de combos, los cuales encontré satisfactorios de ejecutar.

Siguiendo con el tema del gameplay, mi única “queja”, es que al intentar cada parry o contrataque sufrí para agarrarle el “timing”. No sé si atribuir esto a mi falta de habilidad, o a que el tiempo para activarlo es simplemente muy corto. Así mismo, es complicado no sentir que el juego se torna repetitivo derivado de la repetición de enemigos y escenarios. Eso sí: algunas peleas contra jefes se ponen intensas siendo un reto interesante.
Atractivo, es la primera palabra en la que pienso para describir su colorido estilo artístico en una palabra. De hecho, la cinemática inicial me parece digna de un anime. Lástima que sea prácticamente la única del juego, pues el resto de la historia se cuenta con imágenes estáticas –igualmente hermosas- “animadas” con movimientos de cámara. A la hora de jugar, es prácticamente como controlar al protagonista de un anime, con vista isométrica. Mención aparte para sus grandes efectos visuales que acentúan la acción.
Sobre el apartado auditivo, la actuación de voz y los efectos sonoros están en su punto, realzando lo que pasa en pantalla. La banda sonora, aunque acompaña de buena forma cada pasaje de la aventura, me parece genérica, dándome incluso la sensación de que me bastaría con buscar en una app de música “canción tradicional japonesa” para armar el soundtrack. No es mala (es más, me gusta) solamente cero memorable.

Conclusión
Basta con ver un tráiler de Yasha: Legends of the Demon Blade para prestarle atención. Por suerte, su aplaudible trabajo artístico se suma a una jugabilidad mayormente entretenida –¡salvo esos parry!- y sólida. Si disfrutas de la ambientación japonesa, la acción a un ritmo no tan frenético y los roguelite, quizá debieras darle una oportunidad.
Calificación
Y listo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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