¡Hola, lectores de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy, muy bien. Acá Rigo Dominguez quien les escribe y saluda, como antesala a la reseña de esta semana. En esta ocasión, les vengo a compartir mi opinión acerca de un juego que pueden encontrar en Nintendo Switch llamado Sonokuni, una propuesta bastante peculiar, en mi opinión. Pero bueno, sin más, pasemos al análisis.
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Publicado por Kakehashi Games y desarrollado por Don Yasa Crew, Sonokuni es, en palabras de sus desarrolladores, “un pasaje inspirado en el biopunk y la mitología japonesa repleto de acción en 2D con un toque de hip hop”. Eso, o también podemos verlo como un titulo que toma la fórmula de Hotline Miami y la vuelve suya.
Insiprada en la mitología japonesa, la historia nos presenta dos regiones: los Sonokuni, un pequeño poblado con tradiciones que busca mantener; y los Wanokuni, una sociedad más fuerte y orientada hacia la modernidad. Nosotros controlamos a Takeru, una poderosa asesina, quien a pesar de ser parte de los Sonokuni, decide actuar de forma independiente buscando proteger a los suyos.

Aunque pareciera la típica narrativa entre el bien y el mal, ni los Sonokuni están en contra del progreso ni los Wanokuni a favor “solo porque sí”. Conforme avanzamos, vemos que en vez de tratarse de blanco y negro, la trama nos lleva por escalas de grises que hacen cuestionarnos nuestras acciones, llevándonos a reflexiones sobre temas serios.
El juego se desarrolla básicamente en dos fases: la de avance de la historia, con cámara lateral en 2D mientras platicamos con diferentes personajes que nos llevan a cuestionarnos internamente en repetidas ocasiones; y la de combates, entrando en cuartos que son mini arenas de vista cenital llenas de enemigos listos para acabarnos.
Esto último es bastante literal, pues la dificultad del juego aumenta más pronto de lo que te imaginas. Y de hecho, cada habitación se vuelve una especie de puzzle, pues tenemos que identificar rápido en qué orden atacar a los distintos enemigos para poder salir victoriosos, recurriendo mucho a la prueba y error. Nuestra única manera de pelear es cuerpo a cuerpo, contando además con una especie de escudo tanto para defendernos como para contraatacar desviando proyectiles enemigos.

Aunque en todos los juegos uno espera un buen desempeño técnico, considero que cuando un juego es de acción, y encima difícil, que todo funcione como se debe, es imprescindible. Infortunadamente, acá no es el caso, pues a veces tanto nuestros controles como los hitboxes de los enemigos son imprecisos, provocando muertes innecesarias, llevándonos a repetir escenarios y, eventualmente, frustrarnos.
Uno de los mayores atractivos del juego, es sin duda su apartado artístico, llevándonos antes de cada batalla por escenarios de diseños tan abstractos que parecieran extraídos directamente de algún sueño, especialmente antes de cada combate
Otra parte destacable es la música, con canciones poderosas y pegajosas que durante las peleas nos adentran aún más en la acción. Mi única queja en el apartado sonoro, es la falta de actuación de voz, pues siendo una historia que gira en torno a la introspección, contar con este recurso –en cualquier idioma- siento que habría sumado mucho.

Conclusión
Basta con ver un tráiler de Sonokuni para que su arte y música capten la atención. En ese sentido, el juego cumple, y con creces. Lo mismo pasa con la historia, que aunque por encima podría parecer convencional, reiteradamente plantea temas profundos. Lo malo, es que como dice un dicho, “Hay que dar para recibir”, y los controles no nos dan para ser tan precisos como se nos demanda, borrando la satisfacción provocada al pasar una parte de un juego difícil, para abrir paso a peleas injustas que desembocan en constantes momentos de frustración.
Calificación
Y listo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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