¡Hola, lectores de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que el habitante más popular del Polo Norte les haya traido lo que le pidieron, o en una de esas, sorprendido con algo aún mejor. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre, vengo a compartirles mi opinión acerca de un juego indie que durante los últimos días en mi Nintendo Switch. Eso no falla, ya saben. El título en cuestión es WARBORN. ¿De qué se trata y qué tal está? Enseguida les cuento.
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Publicado por PQube y desarrollado por Raredrop Games Ltd, WARBORN es un videojuego de estrategia con combate por turnos protagonizado por Mechas –o robots gigantes, como gustes llamarle-, cuyo gameplay se basa ampliamente en la fórmula de la franquicia Advance Wars de Nintendo, esto con un apartado visual que incluye cinemáticas al estilo de las series anime de la década de 1990.

Durante la campaña tomamos el rol de cuatro comandantes – Aurielle, Luella, Izol y Vincent- quienes deben de llevar a sus respectivas facciones a ganar todas y cada una de sus 10 misiones asignadas, las cuales forman parte de en una historia entrelazada compuesta por un total de 40 misiones.
Las batallas se desarrollan en un campo conformado por casillas de forma hexagonal, con la posibilidad de movernos un determinado número de espacios según nuestro tipo de personaje o robot; artillería pesada como los Farside pueden avanzar 2 casillas, mientras que los exploradores Pathfinder se mueven hasta 6 espacios, por mencionar un par de ejemplos.
Los campos cuentan con diferentes tipos de superficies, los cuales pueden tener una incidencia directa al aumentar o disminuir nuestra ofensiva o defensiva. Por ejemplo, no es lo mismo estar en un terreno rocoso que en uno de abundante follaje, o en una superficie totalmente plana. También existen puestos de avanzada que podemos capturar para ganar puntos CP –la “moneda” del juego- y posteriormente usarlos para convocar a un nuevo mecha a la misión. De igual forma, al llenar la barra de CP nuestro comandante puede invoicar a una poderosa Variable Armour que puede cambiar el destino de la partida.

Las cinemáticas tipo anime son la mejor parte del juego, las cuales sirven para contarnos la historia antes de cada misión, a veces de manera más que dramática, buscando transmitir las emociones que en su momento lograban series como Gundam o Gatchaman/Fuerza G. Sin embargo, tan pronto como juegas unas cuantas misiones, notas que la variedad de las mismas es casi nula, con todas teniendo como objetivo esencialmente derrotar a todos los enemigos o capturar todas las bases, sin ninguna sorpresa. Además, la emoción que deja las cinemáticas se va por la borda al entrar en la misión como tal, pues gráficamente el juego cae en lo genérico.
Fuera de la modalidad de historia, tenemos a nuestra disposición de un editor de mapas y la opción del multijugador en línea. El editor, puede aportar cierto valor de rejugabilidad a quienes gusten experimentar más allá de las misiones preestablecidas, mientras que el componente multiplayer vendría muy bien para las retas con amigos, lo cual infortunadamente es complicado debido a la escasez de jugadores activos hoy en día.

Conclusión
Bebiendo de la probada fórmula de Advance Wars, WARBORN sustituye a los soldados por mechas y emocionantes animaciones estilo anime de la década de 1990 -y más atrás- para contarnos la historia. Aunque en teoría, la idea podría resultarle atractiva, en la práctica nos topamos con un juego que rápido se vuelve repetitivo y gráficamente muy plano, convirtiéndolo en una opción decente, pero sin nada que lo haga especial.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado a la conclusión de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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