¡Hola, Behind Gaming! Soy Rigo Domínguez, pasando a saludarles como cada semana, esperando que estén muy bien. Como siempre, vengo a compartirles mi opinión acerca de un juego indie que he estado jugando durante los últimos días en mi Nintendo Switch 2. En esta ocasión, el titulo es Vlad Circus: Curse of Asamodeus, y ya mismo les cuento de qué se trata y qué me pareció.
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Publicado por Blowfish Studios y desarrollado por Indiesruption, Vlad Circus: Curse of Asmoudeos es una aventura gráfica de horror psicológico en pixel art, que es tanto una precuela como una secuela de Vlad Circus: Descend into Madness.

En el original, lanzado en 2022, nos ponemos en los zapatos del payaso Oliver Mills, sobreviviente del trágico incendio ocurrido en la década de 1920 en el –ficticio- circo de fenómenos Vlad, mientras se involucra en una misión por levantar el negocio otra vez
Para esta nueva entrega controlamos a Josef Protescu, personaje clave en la mencionada catástrofe, ofreciéndonos una óptica diferente a la Mills, comprobándonos de paso una máxima ley de vida: que todo depende del cristal con que se mira.
El juego comienza con Josef, quien tras despertar en una especie de catacumbas, pronto descubre que ha sufrido horribles quemaduras, tiene el rostro deforme y carece de voz y memoria. En nuestra ruta por escapar, encontramos espejos que nos destapan recuerdos a manera de flashbacks, llevándonos a días antes del incendio del circo, avanzando simultáneamente la historia presente y la del pasado.

Como hilo conductor de ambas líneas temporales de esta pesadilla, tenemos a Asmodeo, el demonio bíblico reimaginado como un parásito del infierno que se alimenta de la cordura humana. La única manera de purgar al demonio es haciendo sufrir al portador, quemándolo y sometiéndolo a distintos tipos de torturas hasta la muerte.
El gameplay se basa en la resolución de puzles, justo como el original. Aunque en general se nos dan pistas sobre lo que debemos hacer o qué objeto necesitamos para seguir avanzando, hay ocasiones en las que esto no es tan evidente. Esto será “bueno” o “malo”, según tanto la paciencia de cada quien, como la capacidad de atención al detalle. A veces, resulta crucial observar todo el escenario para encontrar la solución, llevándonos a buscar una y otra vez en cada rincón para dar con la respuesta.
La gran razón para seguir jugando a pesar de frustrarte por no saber qué hacer, sin duda es la historia, siendo suficientemente interesante como para dejarte con la espinita de querer llega al final. El apartado visual y auditivo son excepcionales. El nivel de detalle gráfico me parece impresionante. Cada pixel está ahí para cumplir un propósito, transmitiéndonos emociones y envolviéndonos con una aterradora atmósfera como pocas en la escena independiente. Auditivamente, también es un deleite escuchar cada efecto de sonido del juego, cada grito, todo. Al inicio se nos recomienda usar audífonos para disfrutar mejor la experiencia, y definitivamente comparto esta sugerencia. También se nos invita a jugar con luz pagada, pero eso si no yo no lo recomiendo, por la salud de su vista.

Conclusión
Vlad Circus: Curse of Asmodeus, es una precuela y una secuela que viene a complementar la historia de la primera entrega de la serie. Aunque, en términos generales me parece mejor el original, este nuevo título es un buen seguimiento e, imagino, punto final a esta –ficticia- tragedia circense. Si te gustan las aventuras gráficas y los juegos de horror psicológico, date el gusto de experimentar esta franquicia. Por cierto, si te quedas con ganas de más, hay una novela –libro- que narra cómo se conocieron los personajes del circo.
Calificación
Y listo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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