¡Hola, amigos lectores de Behind Gaming! ¿Cómo han estado? Espero que todo vaya muy, muy bien en sus vidas. Soy Rigo Dominguez, y como cada semana, vengo por acá para compartirles mi opinión acerca de un juego indie que pueden encontrar en Nintendo Switch, y en la mayorías de los casos, también en otras plataformas, esperando que les sirva como recomendación –o precaución- sobre su próxima compra. En esta oportunidad, me toca platicarles acerca de Hidden in my Paradise, así que vamos pues.
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Publicado y desarrollado por el estudio mexicano Ogre Pixel –Lonesome Village, A Tiny Sticker Tale-, Hidden in my Paradise es un juego del género Hidden Object, es decir, un título cuya mecánica principal consiste en encontrar objetos. Fácilmente, es el género del que menos he jugado en mi vida. Les comento esto, para que de una vez tengan una idea de qué tan válida -o no- les puede resultar mi opinión.
Dicho esto, lo que sí he jugado bastate son libros físicos de encontrar objetos, incluyendo varios de la famosa serie británica “¿Dónde está Wally/Waldo?”, y acá es prácticamente tenemos lo mismo, aunque claro, más interactivo.

Tenemos un total de 25 escenarios ambientados en locaciones como un bosque, una ciudad o una playa, mismos que podemos jugar con iluminación de día, tarde o noche. En cada uno, además de la misión principal de encontrar múltiples objetos, tenemos dos que, según investigué, se salen de lo común del género, al permitirnos mover objetos: descubrir hadas ocultas y tomar fotografías de entornos específicos.
Comenzando con el objetivo de encontrar objetos, basta con colocar nuestro puntero –una mano- y hacer “clic” sobre ellos. Para localizar las hadas, lo que debemos hacer es mover el objeto en el que veamos un destello y así provocar que la pequeña criatura mágica salga de su escondite. Por último, para las fotos, tenemos que ver el entorno que se nos pide, y buscar cada elemento para colocarlo tal y tomar la fotografía.
Aunque la gran mayoría del tiempo los controles funcionan, incluyendo los botones para acercar y alejar la toma, mover la cámara y el puntero, en mi experiencia ésta última no funciona como debería el 100% de las veces. Concretamente, tuve problemas al querer replicar algunas de las fotografías solicitadas –por ejemplo, un libro en una banca-, pues requería de un posicionamiento sumamente preciso que con los sticks resultaba complicado y, honestamente, frustrante. Al querer probar con controles táctiles, que supuse serían más precisos, me encontré con la sorpresa de que, inexplicablemente debido al tipo de juego, carece de esta alternativa.

Adicionalmente, tenemos una tienda para comprar artículos y máquina tipo gatcha para intentar desbloquear aún más ítems, aunque claramente, al azar. Y aunque es al azar, acá hay dos muy buenas noticias: la primera, es que es imposible que nos salga un objeto repetido; y la segunda, es que todo se hace con la moneda dentro del juego –que vamos ganando conforme completamos niveles-, por lo que no debemos invertir dinero real más allá de la compra del juego.
¿Y para qué queremos esos objetos? Para crear nuestros propios escenarios. Así es: más allá de los más ya incluidos en el juego, podemos crear nuestros propios escenarios y compartirlos para que otros los descarguen, y claro, nosotros descargar los diseñados por otras personas y jugarlos. Y si sientes que la creación no es lo tuyo, no te preocupes, pues la forma de crearlos termina sintiéndose sumamente intuitiva una vez que juegas alguno de los escenarios predefinidos, pues a estas alturas ya hemos dominado la mecánica de colocar objetos.
Visualmente, es como estar jugando un libro para niños, con un diseño minimalista con colores sobrios que me hacen pensar en en dibujos pintados con colores de madera, dando un acabado adorablemente hermoso. Auditivamente tenemos un acompañamiento bastante relajado que puede llegar a sentirse repetitivo, lo cual pasa a segundo término mientras estás concentrado poniendo a prueba tu sentido de la vista para localizar objetos.

Conclusión
Siendo un género del cuál he jugado muy poco, descubrí en Hidden in my Paradise una experiencia agradable y relajante que me recordó lo mucho que disfrutaba buscando a Wally en los libros. Su adorable apartado visual y simple jugabilidad me atraparon rápido haciendo que el tiempo se me pasara volando, sin olvidar de la increíble opción de crear y compartir escenarios. A pesar de las –muy raras- veces en las que no podía colocar un objeto en algún punto, me parece una opción “cozy” ampliamente recomendable.
Calificación
Y listo, con esto hemos llegado a la conclusión de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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