¡Hola, amigos de Behind Gaming! Espero se encuentren muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre vengo a compartirles mi reseña de un titulo indie que recientemente jugué en mi Nintendo Switch 2 – también disponible en Nintendo Switch-, el cual lleva por nombre Freeride. ¿De qué se trata y qué tal está? Enseguida les cuento.
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Publicado y desarrollado por el equipo de Flightyfelon Gams, Freeride es un RPG, al mismo tiempo, funciona como una prueba de personalidad, en donde todas nuestras acciones influyen tanto en la historia como en el juicio final de nuestro carácter. Asumimos el papel de Proto, un niño que viaja en tren con rumbo al mundo de los espíritus, teniendo como objetivo ayudar a las almas a resolver sus asuntos pendientes.
La jugabilidad se aleja de los juegos de rol más tradicionales, centrándose en un modelo de físicas y consecuencias narrativas. Por ejemplo, a través de telequinesis, podemos mover, cargar y lanzar varios objetos, lo que podemos usar tanto para atacar como para resolver acertijos. Lamentablemente, esta mecánica se siente tosca como consecuencia de su modelo de físicas un tanto inestable.

El sistema de relaciones y regalos es el menos pulido del juego, pues aunque sabemos que interactuando con los espíritus y dándoles objetos influimos en sus respectivos destinos, nunca se nos explica con certeza cómo es que cada regalo afecta nuestra relación con los personajes, siendo un proceso de ensayo y error poco intuitivo.
Hablando de poco intuitivo, justo así es el esquema de controles en Nintendo Switch. Empezando por la sensibilidad de los Joy-Con, dificultando apuntar con telequinesis tanto para lanzar objetos como a la hora del combate. La cámara fija también es un problema, principalmente al recorrer entornos estrechos, complicando la interacción con objetos fuera del ángulo de visión.
El test de personalidad subconsciente es la mejor mecánica, siendo en realidad “invisible”, con el juego rastreando y tomando nota en segundo plano de nuestras acciones. Así, considerando el tiempo que exploramos, objetos que rompamos y otras variables, es como se nos juzgará al finalizar, haciendo única cada partida.

Profundizando en este tema, tras bambalinas el juego trabaja con un árbol de decisiones que usa 5 mediciones: apertura, asertividad, amabilidad, observación y curiosidad, esto para asignarnos uno de los 32 tipos de personalidad disponibles, como líder, bully, detective, pacifista, conquistador y payaso, por mencionar unos cuantos.
Narrativamente, la historia está diseñada para acabar el juego al menos 3 veces, revelándonos nuevas rutas en cada ocasión. Por cierto, cada partida tiene una duración de unas 5 horas, aproximadamente.
Visualmente, el juego logra destacar por su estilo artístico sketchy y colorido, con personajes expresivos y memorables, dando vida a una especie de mundo de sueño que parece trazado con crayones, logrando un resultado que pareciera sacado de la época del Nintendo 64, pero con un aspecto más pulido y actual.
El trabajo sonoro acompaña muy bien, ayudando a sumergirnos en cada momento de la aventura. Las melodías varian principalmente entre acogedoras y melancólicas, recordado un poco a las composiciones de las películas de Studio Ghibli. Los efectos sonoros son generalmente satisfactorios, mientras que las voces de los personajes son curiosas y graciosas, siendo en realidad balbuceos y ruidos al estilo Animal Crossing.

Conclusión
Freeride ofrece una grata experiencia introspectiva, con un diseño artístico que presenta personajes expresivos y entornos coloridos dándole al juego una personalidad única, con música acogedora y melancólica que acompaña muy bien de principio a fin. Sus controles poco precisos al apuntar pueden ser frustrantes, pero a pesar de ello vale mucho la pena por su propuesta original al ser un juego que, además de darnos una pantalla final, nos dejará saber cuál es nuestra personalidad.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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