¡Hola, amigos de Behind Gaming! Espero se encuentren muy bien. Yo soy Rigo Dominguez, y como siempre vengo a compartirles la reseña de un juego indie que jugué estos últimos días en mi Nintendo Switch 2, y que también pueden encontrar con Nintendo Switch. En esta ocasión me refiero a Demonschool, así que vamos a lo que venimos.
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Publicado por Necrosoft Games y desarrollado por Ysbryd Games, Demonschool es un RPG táctico moderno, el cual combina el combate estratégico estilo rompecabezas con una ambientación de vida universitaria, inspirado en la serie Persona de Sega. Acá, tomamos el papel de Faye, la última heredera de una familia cazademonios, quien viaja a la isla Hems con dos objetivos en mente: cursar la universidad e impedir que se cumpla una profecía que predice la fusión del mundo humano con el de los demonios.
A pesar del inminente peligro, el guion cuenta con una carga importante de diálogos centrados en ser graciosos, lo cual puede sentirse un poco pesado por momentos y hasta restarle seriedad a la trama, haciendo que algunos puedan perder el interés.

Lo primero que salta a la luz, es su destacada dirección artística, ofreciéndonos coloridos sprites en 2D sobre ambientes en 3D, recordando un poco a algunos de los primeros juegos del PlayStation original, aunque de forma modernizada y más pulida. Además, sus personajes y ambientación inspirados en el horror clásico le dotan de gran personalidad.
En cuanto a la jugabilidad, antes de cualquier otra cosa, quiero advertirte que la curva de dificultad es irregular prácticamente desde el inicio. Como ejemplo, hay tutoriales que acaban siendo más complicados que el propio comienzo de la aventura del juego en sí.
Ahora, pasemos a la estrella de su gameplay: su sistema de combate dividido en 3 fases: la planificación, donde nos movemos libremente por una cuadricula para predecir el resultado de ataques o efectos; la acción, cuando todos los personajes ejecutan sus movidas simultáneamente, logrando escenas visualmente atractivas; y como tercera fase, está el rebobinado infinito, que nos permite deshacer cualquier movida de la primera fase, dejándonos experimentar hasta dar con la “movida” perfecta en cada pelea.

Otra mecánica distintiva en el combate, es que cada equipo comparte 8 puntos de acción por turno. El primer movimiento cada personaje cuesta 1 de estos puntos, mientras que el segundo cuesta 2 puntos, y así sucesivamente hasta acabarnos los 8, obligándonos a pensar nuestra estrategia buscando gestionar bien nuestros puntos de acción para obtener el mejor resultado posible.
Algo que me encantó, es la falta de grindeo tradicional para ganar experiencia. En vez de ello, vamos consiguiendo habilidades y técnicas estudiante en clase, equipando a nuestros personajes con ellas y cambiando el estilo de juego con el paso del tiempo.
Por el contrario, algo de lo que no fui fan, es de lo limitada que están la parte de la exploración y los minijuegos. La isla universitaria llega a sentirse vacía, sin mucho qué hacer, mientras que los minjuegos se acaban volviendo repetitivos relativamente rápido.

Conclusión
En un género lleno de exponentes brillantes y con franquicias con décadas en el mercado, Demonschool sobresale por su sistema de combate poco convencional y su estilo visual que le dan una identidad propia. Lamentablemente, cuando no estamos peleando la experiencia decae. Las bases de su trama ya se han visto antes –estudiantes salvando el mundo contra seres superpoderosos-, pero aún con ello la narrativa pudo ofrecer mucho más. Evaluando pros y contras, si te gustan los RPG y ya terminaste todos los “must play”, tiene lo necesario para considerar darle una oportunidad.

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