¡Hola, Behind Gaming! Soy Rigo Dominguez y, antes de cualquier otra cosa: ¡Feliz Año Nuevo! Ya sé que se los dije en la reseña anterior y que ya han pasado unos días de 2024, pero es la primera vez que los saludo este año jeje. Espero estén empezando muy bien y que logren sus metas. Por más difícil que algo se vea, recuerden que todo se puede. Pero bueno, vámonos con lo que esperan: la reseña indie de la semana. En este caso se trata de Bang-On Balls: Chronicles. ¿De qué va y qué tal está? Vamos a descubrirlo.
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Publicado por Untold Tales y desarrollado por Exit Plan Games nos llega Bang-On Balls: Chronicles, un particular videojuego de plataformas en 3D protagonizado por pelotas, el cual está inspirado –en palabras de sus creadores- en “los fontaneros italianos, los erizos azules y los marsupiales más alocados”, es decir, en Mario, Sonic y Crash Bandicoot, en caso de que no quedara claro.

Acá somos Bob, un héroe en forma de pelota en un mundo en el que, todos, somos pelotas. Nuestra “base” es una especie de set de cine, desde donde partimos a unos de los diferentes mundos en el que recorreremos períodos históricos de la humanidad, incluyendo la época de los vikingos, el Japón feudal, la edad de oro de los piratas y la carrera espacial. Eso sí, no esperes que sean del todo “precisos” en cuanto a lo que sucedió en cada etapa.
Para abrirse paso dentro de cada uno de estos grandes mundos abiertos, nuestro héroe puede atacar a sus enemigos usando básicamente el homing attack de Sonic –ese donde el erizo se impulsa hacia el frente y el sentón de Mario. Tenemos espadas y otros elementos que podemos utilizar, pero la realidad es que son meramente estéticos y no existe ninguna diferencia si usamos unos u otros. El único objeto de este tipo que funciona es el escudo, ya que cumple su función de ayudarnos a defendernos.
A pesar de estar ambientado en momentos históricos, no esperes un gran guion, ya que los escenarios solo sirven de contexto, sin dejar de reconocer que en cada uno de ellos tenemos múltiples objetivos y retos acordes al lugar en el que estamos.

Hay dos formas de abordar este juego. La primera, es cumpliendo con los objetivos que se nos piden para seguir progresando. De esta forma, el juego se vuelve muy corto, ofreciéndonos 3 horas como máximo. Sin embargo, considero que esta es la manera “incorrecta” de jugarlo. La otra forma, la que pienso es la “correcta”, es explorando cada mundo. Y es que de verdad son bastante grandes, con mucho por ver, y sobre todo recolectar.
Y es que ahí, en la parte de la exploración, es en donde está el “alma” del juego. O al menos lo que te hará tener una experiencia más larga, ya que hay muchos cosméticos por conseguir para personalizar a nuestro personaje. Si optas por la primera forma, el juego se vuelve repetitivo al poco tiempo.
Cabe mencionar que podemos jugarlo de manera cooperativa tanto local como en línea, añadiendo un poco de rejugabilidad y diversión a la hora de enfrentar cada combate, pues el hecho de que podamos destruir los escenarios a placer suma todavía más al hacerlo en compañía.

Lamentablemente, tenemos varios problemas que es importante señalar. Por ejemplo, el hecho de que a cámara puede suele volverse un poco molesta, sobre todo después de hacer homing attacks, orillándonos a tener que reacomodarla para encontrar a nuestro personaje y ver todo desde un mejor ángulo.
De igual forma, los tiempos de carga son un tanto lentos. Además, es un juego en el que casi siempre hay mucha acción en pantalla. Aunque esto es bueno para mantenernos activos, esto termina por complicarle la existencia a Switch, presentándonos bajos de cuadros por segundos que se vuelven frustrantes.

Conclusión
Bang-On Balls: Chronicles es un plataformero sencillo en 3D protagonizado por pelotas llenas de personalidad, bastante colorido, con mucha acción y un mar de objetos por coleccionar para personalizar a tu personaje. Si te gustan la recolección y la exploración, es recomendable hasta cierto punto, siempre tomando en cuenta que, al menos la versión de Switch, deja que desear en términos de rendimiento.
Calificación
Y listo, hemos llegado al final de la reseña semanal. Como siempre, muchísimas gracias a Behind Gaming por el espacio, y por ser un medio que continúa brindándole la atención que se merecen a los juegos desarrollados por estudios independientes. Hay muchas joyas por ahí sin tanto reflector, y es bueno saber que alguien está en busca de ellas. ¡Hasta la próxima!

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