Probamos este juego de puzzles exclusivo de Apple Arcade
El pasado 22 de enero llegó a Apple Arcade el más reciente título del estudio polaco Orbital Knight el cual lleva por nombre Spire Blast. Un título que si bien puede ser muy largo, no necesariamente significa que cuente con una evolución quedándose en un juego casual más del montón.
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Las mecánicas de Spire Blast se enfocan en tirar cubos de colores posicionados sobre una pequeña casa, formando así una gran torre. Para deshacerte de estos, necesitas tirar pelotas del color correspondiente, haciendo cadenas que signifiquen más puntos y así puedas llegar hasta la base de la construcción.

Todo es bastante sencillo, posicionas el cursor sobre el cubo que quieres derribar y con él se irán los que estén a su alrededor que compartan el mismo color. Para hacer las cosas un poco más complejas, hay algunos que soportan dos golpes y otros que cuentan con una especie de cobertura metálica, el objetivo de ambos no es otro que dificultar el progreso.
Cada nivel cuenta con uno o varios objetivos por lograr que van desde tirar un número determinado de cubos de cierto color hasta tirar las figuras sobre un dragón que se encuentra flotando quien se los comerá y volará una vez que hay ingerido los marcados en pantalla.

FÍSICA BIEN EJECUTADA
La mejor característica de Spire Blast es su física. Cada uno de los cubos en pantalla simula tener una textura suave que los hace rebotar, por ello ves caer líneas y líneas de estos sin siquiera tocarlos, algunas veces esto juega a tu favor y otras en contra. Al final termina siendo un experimento visual agradable que da algo de frescura.
El apartado sonoro es bastante limitado, no cuenta con temas realmente sobresaliente o efectos de sonido únicos, pero ayudan a mejorar la atmósfera del juego en general.

MONOTONÍA
Hablando de los puntos en su contra, Spire Blast termina por volverse monótono a los pocos minutos de iniciado. Puedes avanzar 10, 20, 30 niveles y sentirás que estás jugando el mismo escenario una y otra vez. Lo único que cambia son los objetivos, pero tampoco es algo drástico ya que se mueven de 10 bloques amarillos a 15 rojos, o de 20 bloques dobles a 10.
Con el paso de los niveles accedes a nuevos mundos, punto que únicamente se ve reflejado en el fondo de los escenarios, además se agregan algunas mecánicas distintas que no terminan por pesar realmente en su jugabilidad como bloques negros que no se pueden romper o escudos flotantes que evitan que las pelotas lleguen a la torre. También se incorporan potenciadores como pociones que modifican el color de los bloques o una especie de cubo rubik que destruye todas las figuras del mismo color por si se llega a complicar algún puzzle.

CONCLUSIÓN
Spire Blast es un experimento interesante que únicamente se queda en eso, un experimento, sin lograr englobar como un juego completo. Esperamos que para una segunda entrega, si llega a haberla, los desarrolladores se den una mayor libertad creativa y propongan algo que logre mantener interesado al jugador a lo largo de tantos niveles. Recomendado para aquellos que busquen pasar el rato sin un desafío mayor y sus tiempos de juego sean muy reducidos.

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