¡Hola, amigos de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre vengo a compartirles una reseña de un indie que recién pude jugar tanto en mi Nintendo Switch 2 como en el Nintendo Switch original. En esta ocasión, ese juego es Realm of Ink. Veamos de qué va y qué tal está.
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Desarrollado por Leap Studio y publicado bajo el sello de 4Divinity, Realm of Ink, es un roguelite de acción hack and slash, cuya estructura general presenta un gran parecido al galardonado Hades. Acá, encarnamos a Red, una guerrera que busca romper un ciclo eterno de muertes.
La trama nos sitúa en un mágico mundo de tinta china inspirado en la mitología oriental. Acompañados de aliados misteriosos en una posada mística, deberemos abrirnos paso mientras derrotamos a temibles enemigos y deidades corruptas, destacando el poderoso Demonio Zorro. Toda la aventura gira en torno a desafiar las ataduras del propio destino.

El gameplay destaca por un sistema dinámico basado en las Gemas de Tinta, las cuales modifican nuestras habilidades activas y pasivas de forma fluida y están excelentemente ejecutadas, logrando batallas adictivas. El progreso es el clásico del género: avanzamos por salas individuales, acumulamos recursos temporales y, al morir, compramos mejoras permanentes en la base.
La jugabilidad se enriquece gracias a Momo, una mascota que evoluciona en más de 15 formas según las gemas equipadas, añadiendo gran profundidad estratégica al combate rápido. Además, disponemos de múltiples armas seleccionables y movimientos precisos para esquivar con fotogramas de invencibilidad, elementos cruciales para sobrevivir a los caóticos jefes de zona.
A pesar de sus grandes virtudes, el juego sufre por una excesiva repetición en los diseños de las salas iniciales tras cada muerte consecutiva. Asimismo, algunos jefes de zona presentan picos de dificultad artificiales que resultan injustos, mientras que los textos en el modo portátil de Nintendo Switch son incómodos de leer debido a su reducido tamaño.

La campaña principal da para unas ocho horas de duración para ver los primeros créditos. Adicionalmente, tenemos modalidades extras como los desafiantes Valles de Prueba y el modo Desafío Infinito. Dicho esto, su alta rejugabilidad recae en el deseo de descubrir sus múltiples finales y desbloquear los diferentes looks de los personajes.
El apartado visual es deslumbrante, mezclando escenarios en dos dimensiones que simulan bellas pinturas tradicionales con detallados personajes tridimensionales en técnica cel shading. El aspecto auditivo funciona de maravilla, con una hermosa banda sonora que incorpora instrumentos folclóricos chinos tradicionales que nos sumergen en esta fantástica e inmersiva atmósfera oriental.
En Nintendo Switch el desempeño es bastante estable a treinta cuadros por segundo, manteniendo su fluidez táctica. En Nintendo Switch 2, el título aprovecha la retrocompatibilidad y la mayor potencia ofreciendo gráficos impecables. Aunque saca ventaja de la vibración HD, es notable el desaprovechamiento de la pantalla táctil.

Conclusión
Realm of Ink es una propuesta sólida, visualmente hermosa y sumamente adictiva que fácilmente podría enganchar a los fans de los roguellite de acción hack and slash, esto a pesar de lo repetitivo que puede sentirse. Además, es destacable la manera en que, con todo y sus evidentes influencias, es capaz de consolidar una fuerte identidad propia.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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