¡Hola, amigos de Behind Gaming! Soy Rigo Dominguez, y antes de cualquier otra cosa, les deseo que estén muy, muy bien. Dicho eso, para mi reseña de esta semana me toca platicarles mi experiencia con My Night Job, un indie que aunque ya tiene sus años en otras partes, hace muy poco llegó a Nintendo Switch. ¿De qué trata y qué tal está? Enseguida les platico.
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Soft Source y Webcore Games nos traen My Night Job, un beat’em up de desplazamiento lateral en 2D al estilo de las arcadias inspirado en los clásicos juegos de acción y las películas de horror de la década de 1980, ambientado en una laberíntica mansión repleta de zombis y otros monstruos esperando acabar con nosotros. Nuestras metas son esencialmente dos: rescatar personas llevándolas hasta un helicóptero y proteger las habitaciones.

Como no hay mucho más allá que decir en cuanto a la trama, procedo a hablar de la jugabilidad. Podemos mover a nuestro personaje tanto con el stick analógico izquierdo como con el D-pad; saltamos con B; para defendernos tenemos las opciones de agacharnos al presionar abajo en el stick o con el D-pad, o haciendo un dash con el botón A –o con L o R para realizarlo a la izquierda o a la derecha, respectivamente-; mientras que para atacar hay que presionar Y.
Siguiendo con la parte de la ofensiva, en las habitaciones encontraremos más de 60 armas diferentes, incluyendo pistolas de distintos calibres, mazos, hachas, en fin, por variedad no paramos. Lo malo, es que éstas tienen limite de uso, por lo cual no es nada raro que nuestra arma en turno desaparezca en el momento menos indicado, o sea, en pleno enfrentamiento ante uno –o más- de los 11 tipos de monstruos que deambulan por este lugar.
A pesar de lo divertido que es usar las armas y destrozar monstruos, hay aspectos que le quitan dulzor a la experiencia y la tornan un tanto amarga. Por ejemplo, las inconsistencias en las cajas de colisión, lo cual se traduce en que las armas no impacten a los enemigos cuando se supone que lo hagan. Esto, sumado a su igualmente impredecible curva de dificultad, puede provocar cierta frustración, principalmente cuando nos enfrentamos a hordas de enemigos.

Algo interesante que nos obliga a siempre estar a la ofensiva, es que, además de atacarnos, los enemigos suelen intentar destrozar las habitaciones, y al igual que sucede si acaban con el 100% de nuestra vida, si un determinado número de cuartos es derribado, el juego termina y hay que empezar de nuevo. Y ya que dije la palabra “termina”, el juego acaba más rápido de lo que piensas, pues una partida puede tomarte, a lo mucho, 1 hora.
Con todo y que el juego dura poco, y considerando las decenas de armas disponibles y la variedad de enemigos, la realidad es que se vuelve repetitivo muy pronto. Tenemos trofeos que desbloquean algunas mejoras para las armas y otras cosas, así como leaderboards mundiales para agregar rejugabilidad, pero si lo tuyo no es sacar el 100% o tener un buen lugar en un ranking global, no hay razones de peso para volver a jugarlo una vez que lo acabas, más allá de “matar el tiempo” mientras esperas que algo suceda. Tener modo cooperativo le habría ayudado.
Visual y auditivamente, el juego está a la altura de la época dorada de las arcadias y los beat’em ups. Sus gráficos en pixel art y el diseño de arte exagerado de los monstruos nos dejan muy en claro que acá venimos solo a intentar pasarla bien, sin muchas pretensiones. Dicho eso, resalto el cuidado de los entornos, pues las habitaciones están llenas de detalles por todas partes, incluso un tanto saturadas. Sobre el audio, tanto la banda sonora como los efectos están en su punto para adentrarnos aún más en la atmósfera del juego.

Conclusión
Piensa en My Night Job como un buen ejemplo, en general, de lo que fue la época dorada de las arcadias o “maquinitas”, en especial, de los beat’em ups. Un juego de acción rápida y repetitiva, con algunas fallas en sus cajas de colisiones y sin muchas pretensiones, más allá de mantenerte ocupado unos cuantos minutos mientras acabas con cuanto enemigo aparece en pantalla. Más modos de juego, incluyendo alguno cooperativo, le habría venido de maravilla.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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