La reseña “nindie” de la semana: Iron Meat

¡Hola, lectores de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Soy Rigo Domínguez, y seguro ya saben porque ando por acá: para compartirles una reseña sobre un indie que he estado jugando en mi Nintendo Switch. En esta ocasión se trata de Iron Meat. Si saben inglés, seguro ya se imaginarán de qué se trata por el puro título, pero independientemente de ello, pasemos con el análisis para ver si es juego que podría gustarles, o no.

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Publicado por el equipo de Retroware y desarrollado por Ivan Valeryevich Suvorov, Iron Meat es un run ‘n gun al más puro estilo clásico de grandes series favoritas de muchos videojugadores, como Contra de Konami o Metal Slug de SNK, aunque claramente está más inspirado en el primero.

Es esencialmente un Contra –puntualmente, me recordó a Super Contra– modernizado, preservando las bases sentadas por dicha franquicia en su momento, incluyendo la frenética jugabilidad y la sensación de estar a punto de perder en todo momento, pero sin dejar de ver que con el paso del tiempo muchas cosas han cambiado, incluyendo la manera en que jugamos.

Pasando a la historia y/o el mundo presentado, nos encontramos en un mundo postapocaliptico en el que una especie alienígena referida como “la Carne”, una biomasa interdimensional, ha escapado de un centro de investigación en la Luna consumiendo todo a su paso, provocando la mutación de un montón de seres que ahora nosotros, un soldado de nombre Vadim, debemos derrotar para detener esta inesperada amenaza.

En la parte del gameplay, y retomando el caso de Contra, tenemos prácticamente los mismos movimientos de la emblemática serie. La aventura se desarrolla en 2D desplazándonos de manera lateral, con la posibilidad de atacar en 8 direcciones –arriba, abajo, izquierda, derecha y diagionalmente-, además de que al saltar nos hacemos “bolita” permitiéndonos disparar a cualquier lado, sin olvidar que también podemos posicionarnos pecho tierra y desde ahí seguir atacando a los monstruos y mutantes enemigos.

Contamos también con powerups a lo largo de los niveles, así como ciertas ayudas que nos arrojan nuestros aliados desde aeronaves, esto último remontándonos más bien a Metal Slug. A diferencia del siglo pasado, en donde la mayoría de este tipo de juegos endemoniadamente complicados, acá podemos ajustar el grado de dificultad entre fácil, normal o difícil, según nos apetezca. Eso si, cuando nos maten tendremos que volver al comienzo del respectivo nivel, manteniendo de alguna manera la esencia de los juegos de los que se inspira y en general de los años dorados de las arcadias.

Por cierto, aplausos al diseño de los enormes jefes tras cada nivel, e incluso de algunos jefes a mitad de cada escenario, ya que tanto visualmente como en cuanto a su manera de atacar, se nota el cuidado tomado por el estudio en cada uno de ellos.

Y hablando de cuidado, la presentación en general del juego es otro aspecto abordado con lupa, pues las animaciones de los personajes en sus movimientos, las cinemáticas, los detalles de los fondos, en fin, todo lo que vemos en pantalla denota que la desarrolladora cuenta con un equipo talentoso y comprometido con rendir homenaje a los juegos de los que toma inspiración, al mismo tiempo de mostrarnos su propia personalidad. No quiero dejar de mencionar la gran banda sonora compuesta por Darkman007 que le va como anillo al dedo.

Y si el diseño de tu personaje te parece aburrido, tienes más de 30 aspectos desbloqueables, mismos que a su vez vienen con partes intercambiables aumentando aún más el grado de personalización, pudendo salvar el mundo con, por ejemplo, un personaje que tenga cabeza de dinosaurio, cuerpo robot y patas de perro. Todo esto no afecta en nada el gameplay, pues son solo cambios estéticos. Ah, y cuenta con cooperativo para 2 personas, aunque solo es a nivel local.

Conclusión

Si te gusta Contra, Metal Slug, o en general, dispararle a todo lo que se mueve, encuentro muy difícil no recomendarte Iron Meat. Aunque es evidente la inspiración y las bases tomadas de la serie de Konami y no hay prácticamente ninguna innovación, todo funciona como se supone que suceda y, además, cuenta con la suficiente personalidad propia como para hacerte disfrutar en grande. Entre los pocos peros que le encuentro está la corta duración, la falta de cooperativo en línea y la falta de elementos novedosos que ya mencioné, pero fuera de ello es una experiencia sumamente satisfactoria, que además es apta tanto para jugadores que no se consideran tan diestros con el control como para los más hardcore.

Calificación

Puntuación: 4 de 5.

Y listo, con esto hemos llegado a la conclusión de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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