¡Hola, lectores de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Soy Rigo Domínguez, y como ya sabrán si con visitantes recurrentes de este espacio, cada semana me toca compartirles mi opinión acerca de un juego indie para Nintendo Switch, el cual estuve jugando tanto en dicha como consola como en Nintendo Switch 2. El título en cuestión es Farlands. ¿De qué se trata y qué tal está? Vamos a ello.
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Publicado por JanduSoft y desarrollado de manera conjunta por esta compañía y el creador de contenido español Eric Rodríguez, Farlands es un simulador de granjas y exploración espacial que propone una experiencia relajante mientras gestionamos recursos por el cosmos. No compararlo con el aclamado Stardew Valley como referente del género es casi imposible, pero es mejor abordarlo como una alternativa menos ambiciosa con una ambientación fresca para este tipo de juegos como lo es el espacio.

La trama nos sitúa en un sistema solar lejano donde compramos un asteroide abandonado. Controlamos a un avatar personalizable guiado por un droide asistencial, enfrentando las ambiciones del malvado empresario de Terbin. Todo se desarrolla en un sistema periférico con biomas únicos, colonos por conocer y misterios por develar gradualmente.
Su jugabilidad incluye mecánicas tradicionales de agricultura, pesca, minería y captura de insectos, funciones básicas que funcionan bien, permitiéndonos sembrar y limpiar terrenos efectivamente. Nuestro gran objetivo como jugadores es restaurar el entorno y ayudar a los lugareños, financiando todo mediante la venta de los vegetales cosechados.
Entre lo más destacable, tenemos la interesante gestión de combustible para viajar entre planetas del sistema. Cada expedición demanda planificar los recursos de la nave espacial para no quedar varados. Además, iremos recolectamos piezas para mejorar herramientas, expandir estructuras y rellenar un arca que sirve como museo espacial.

Entre los puntos más flacos del juego, están sus interfaces un tanto confusas, así como la lentitud del personaje al caminar; esto último puedo entenderlo al estar en el espacio, pero en este caso es una capa de realismo que opera en detrimento de la jugabilidad. También hay varios bugs molestos de progreso y las interacciones con los habitantes se vuelven repetitivas muy pronto, restando profundidad al sistema de relaciones sociales.
A nivel audiovisual, el título despliega un hermoso y colorido pixel art bidimensional. Los diseños de los alienígenas son muy carismáticos y complementan bien la atmósfera espacial. La banda sonora y los efectos ambientales son apropiados, logrando sumergirnos en una maravillosa sintonía de paz ideal para este género relajante.
Respecto al rendimiento en hardware, Farlands corre de forma aceptable en Nintendo Switch, sufriendo únicamente pantallas de carga prolongadas. En contraste, en Nintendo Switch 2 el desempeño mejora notablemente con transiciones rápidas. Lamentablemente, en ninguna de las dos plataformas se aprovechan funciones como la vibración HD y el control táctil, que por cierto le habría venido como anillo al dedo.

Conclusión
Farlands es una propuesta disfrutable y recomendable si eres fan de los simuladores de vida y buscas una alternativa con un giro distinto, en este caso, de ciencia ficción, dándole cierto aire fresco a un género en donde la mayoría de las propuestas parecieran iguales. Con todo y sus fallas, el juego cumple con entretener y ofrece muchas horas de juego espacial.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado a la conclusión de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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