¡Hola, amigos de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre vengo a compartirles una reseña de un indie que recién pude jugar tanto en mi Nintendo Switch 2 como en el Nintendo Switch original. En esta ocasión, ese juego es Ebola Village. Aunque su título es bastante autodescrptivo, enseguida les cuento de qué va, y sobre todo, qué tal está.
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Publicado por Axyos Games Entertainment y desarrollado por el equipo de Indie Games Studio, Ebola Village es un indie de survival horror en primera persona. Esta tétrica propuesta busca rendir un nostálgico homenaje a clásicos del género de los años 90, asemejándose directamente en sus mecánicas y atmósfera a Resident Evil.
La trama nos lleva a una aislada y misteriosa aldea rusa azotada por un brote biológico. Controlamos a María, quien viaja preocupada al lugar para buscar a su madre y a su exmarido Ruslan. El gran villano de la historia es el virus mutado que transforma a los habitantes en lunáticos agresivos. Un relato algo simple, pero inmersivo.

El núcleo de su jugabilidad brilla gracias a la exploración de escenarios compactos y la constante resolución de acertijos tradicionales. Las mecánicas básicas implican gestionar minuciosamente un -muy restrictivo- inventario mientras recolectamos llaves, herramientas y plantas curativas. La movilidad es tensa, emulando la sensación de estar indefensos frente al peligro inminente de los muertos vivientes.
El progreso se presenta mediante el clásico backtracking, obligándonos a volver a zonas previas con nuevos objetos para avanzar. Las habilidades no “evolucionan”, pero el arsenal crece al descubrir armas potentes en baúles interconectados. No obstante, el diseño de niveles se vuelve confuso por la falta de un mapa interactivo eficiente.
Su sistema de combate es el punto más débil de la experiencia. Los enfrentamientos se sienten toscos e imprecisos debido a animaciones rígidas y a una notable falta de impacto al disparar. Así mismo, la inteligencia artificial de los enemigos provoca que estos caminen en línea recta de forma predecible, restando terror a las batallas.

La campaña principal ofrece tres niveles de dificultad bien balanceados y enfocados en un único jugador. Tiene una duración de unas 6 horas, ideal para terminar en una sola tarde de suspenso. Aunque carece de modos adicionales, el bucle de supervivencia resulta satisfactorio si perdonas las ya mencionadas carencias de diseño.
El apartado visual destaca por su recreación de entornos postsoviéticos lúgubres mediante texturas fotorealistas. Sin embargo, la burda expresividad de los modelados humanos desluce el resultado final. Por su parte, el diseño sonoro está magistralmente logrado, inyectando una tensión constante con crujidos perturbadores que encajan a la perfección con la oscuridad en pantalla.
En Nintendo Switch, el juego corre a 720p en modo portátil, corriendo -o más bien, “caminando”- a 20fps, sufriendo de severos tirones y congelantamientos en escenas congestionadas con bastante carga gráfica. En cambio, en Nintendo Switch 2 rinde de forma óptima a 720p cuadros a 60fps. Es prácticamente como jugar dos juegos diferentes dependiendo la consola que tengamos a la mano.

Conclusión
Ebola Village es una experiencia un poco recomendable únicamente para los más fanáticos del survival horror retro que busquen nostalgia directa, especialmente para los seguidores de los clásicos Resident Evil, siempre y cuando puedan perdonar su tosco combate y lo piensen jugar en Nintendo Switch 2. Si solo cuentan con la consola sucesora, la sugerencia es que mejor se alejen.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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