La reseña “nindie”: Alruna and the Necro-Industrialists

¡Hola, amigos de Behind Gaming! Acá Rigo Dominguez saludándoles, esperando que se encuentren muy bien. Como ya sabrán si son lectores frecuentes de este sitio, cada semana vengo a darles mi opinión de un juego indie que pueden encontrar en su Nintendo Switch, y en ocasiones, también en otras plataformas. Hoy, me toca compartirles la reseña de Alruna and the Necro-Industrialists.

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Publicado por Burning Planet y desarrollado por la gente de Neckbolt, Alruna and the Necro-Industrialists es un metroidvania con una estética retro de 8 bits que recuerda a la época del Game Boy Color, en donde controlamos a Alruna, una dríada cuya misión es acabar con la corrupción industrial que acecha su mundo, todo con una ambientación centrada en la lucha entre lo natural/vegetal y lo mecánico/industrial.

La trama del juego es prometedora, pero su desarrollo en ocasiones es más confuso que satisfactorio, sintiéndose denso cuando tiende a lo abstracto. Algo así como si alguien te cuenta una historia súper interesante, pero hablándote de manera poética y con palabras de uso poco común, demandándote un esfuerzo extra. Además de la trama principal, tenemos una subtrama paralela interesante, por lo que te sugiero estar pendiente de cada diálogo para no perder detalle, sobre todo, porque en realidad no hay tanto texto, dejándonos elementos de la historia a nuestra interpretación.

Sobre la jugabilidad, las bases son las de un metroidvania, llevándonos a explorar los mismos espacios repetidamente. Aunque cada escenario es distinto, la ambientación general se centra, como ya mencioné, en lo natural. En sintonía con ello, nuestro personaje –básicamente, una planta-, puede sortear algunas áreas avanzando por debajo de la tierra, mientras a los enemigos los atacamos a “latigazo limpio”, como nos han enseñado los Belmont, solo que acá el “látigo” es natural. Estos mismos movimientos debemos aprovecharlos para resolver uno que otro acertijo en el camino.

El juego se torna en una experiencia repetitiva muy pronto. En adición a ello, los controles son imprecisos, lo cual se nota a la hora de tener que ejecutar combinaciones de botones precisas; por ejemplo, al sujetarnos en una enredadera para llegar a un área más alta. Sumado al o anterior, el plataformeo en ciertas áreas da una ligera sensación de injusticia más que de una dificultad orgánica, aunque nada tan extremo. Mismo caso con los enemigos, pues veces el daño no se registra, aunque aparentemente si los golpeamos.

Algo que quiero resaltar, es que el juego fomenta la exploración al premiarla constantemente, vamos, como un buen representante del género debería hacerlo. En ese sentido, tenemos varios secretos por descubrir, incluyendo habitaciones detrás de paredes falsas; cosas que no son lo que aparentan y más de un final; dos, jeje..

Visualmente, me parece una mezcla de los estilos de Castleviania y Shantae, recurriendo al primero para la paleta de colores oscuros y la ambientación en general; y al segundo, para para mostrarnos a un personaje con animaciones bastante expresiva –sobre todo al hablar-. En el apartado sonoro, la banda se inspira en el ciberpunk encajando bien con la temática, aunque volviéndose repetitiva muy pronto ante la poca variedad.

Conclusión

Aunque cada elemento de Alruna and the Necro-Industrialists encaja entre si perfectamente para integrarse en “un todo”, hay partes a las que les faltó un poco de refinamiento, puntualmente, con sus imprecisos controles y su falta de variedad musical. Aún con esto último, si ya jugaste los “metroidvanias obligados” y tienes ganas de probar uno con temática un tanto distinta, quizá valga la pena que le eches un ojo.

Calificación

Puntuación: 3.5 de 5.

Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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