Darkest Dungeon revolucionó hace seis años los juegos de estrategia de tipo roguelike. La mezcla de combates por turnos y una narrativa profunda a pesar de la aleatoriedad de su estructura lo convirtieron en un favorito instantáneo para los fans del género. El pasado 2023, el estudio canadiense Red Hook lanzó su secuela esperando obtener los mismos resultados, ¿lo logró? Así nuestra experiencia en su versión de PC (vía Steam Deck).
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La historia de Darkest Dungeon II se centra en un grupo de guerreros en su misión por evitar un apocalípsis, para ello tienen que recorrer tierras inhóspitas plagadas de criaturas peligrosas y personas en busca de ayuda. Debes elegir cuatro personajes para subirlos a tu carreta y empezar el viaje, esto basado en sus habilidades y tu estilo de juego.

Cada partida es generada de manera procedual permitiéndote experimentar diversos tipos de encuentros. Por ejemplo: tenemos los combates por turnos que se basan en la agilidad de cada personaje para atacar y el nivel de esfuerzo que les lleva para realizar cada movimiento, lo que puede llevarte a pasar un largo tiempo sin realizar ningún contragolpe ante los embates enemigos. Como tal, podemos considerar que el nivel de dificultad es un poco elevado, a comparación con otros títulos del género, pero a su vez se siente desafiante para novatos y expertos por igual.
Otro tipo de encuentros son basados en texto pudiendo elegir cuál personaje toma la iniciativa, lo que llevará a mejorar (o reducir) sus características, así como las del resto del equipo. Existen algunas que te llevarán a evitar combate y otras más que te obligarán a un duelo complicado contra un equipo de seres de ultratumba dispuestos a todo por detener tu camino.
La carreta como tal también puede sufrir daños en caso de atravesar caminos llenos de obstáculos, si llegas a dañarla por completo, te ves obligado a participar en un combate en busca de refacciones para poder continuar. Como puedes darte cuenta, a pesar de que los elementos son aleatorios, todos están bien fundamentados, lo que te lleva a disfrutar el recorrido sin importar el camino que elijas, algo que no siempre sucede en este tipo de propuestas.

Gráficamente es impecable, la incorporación de elementos 2D en un entorno 3D inspirado en cómics y con una marcada saturación de sombras que no hacen otra cosa que resaltar el apocalípsis que se avecina, termina por redondear una jugabilidad bastante agradable. El diseño de aliados como enemigos es sumamente llamativo, esto hace que la carencia de ciertas animaciones en los ataques pase un tanto desapercibida.
Tal vez uno de los puntos más bajos de Darkest Dungeon II sea su extremadamente detallado índice de aspectos a considerar dentro del juego. Entendemos que al ser un juego tan profundo necesite explicar prácticamente todo paso a paso, el problema es que es demasiado y llegas a sentirte abrumado, además de que sentimos que muchas veces no termina por quedar del todo claro lo que se está explicando.
Ya para cerrar, su jugabilidad en Steam Deck no tiene problema alguno. Tanto sus controles como sus menús, mapas y tiempos de respuesta son los adecuados, además de que gráficamente no se siente ninguna pérdida, permitiéndonos experimentarlo tal cual sus desarrolladores lo hubieran deseado.

Conclusión
Darkest Dungeon II no es un salto hacia adelante en la saga, pero tampoco es uno para atrás. Simplemente es la consolidación de una saga que puede ser sumamente productiva para sus creadores. La profundidad en su historia y sus cientos de probabilidades hacen de este juego un ‘must’ para todos aquellos que sean fans del género o que busquen iniciarse en él a partir de uno de sus mejores exponentes.

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