Biomorph es uno de los metroidvania más reciente dentro de la industria. El estudio canadiense Lucid Dreams ha optado por un apartado gráfico 2D y mecánicas de juego bastante conocidas en el género para crear una experiencia satisfactoria, pero que ofrece poco para quienes se encuentren búsqueda de algo revolucionario dentro de una industria cada vez más saturada. Aquí nuestra experiencia en su versión de PC (vía Steam Deck).
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Una de las primeras cosas en las que falla Biomorph es en posicionarnos dentro de una narrativa cautivadora. Realmente, nuestro único objetivo dentro del juego es llegar a los controles centrales dentro de una gran urbe futurista y así ayudar a reconstruirla después de haber sido azotada por un mal que torna a los habitantes en criaturas peligrosas.

El protagonista es Harlo, una especie de ¿duende?, ¿ninja? Cada uno podrá decidir qué aspecto les hace sentido para definir su apariencia. Esta criatura cuenta con la habilidad de correr, saltar y deslizarse (este movimiento es prácticamente una calca de los inklings de Splatoon) para acceder a sitios remotos, pero ahí no para. La gran diferencia de Biomorph con el resto de metroidvanias es la capacidad de adquirir la forma de tus enemigos derrotados (algo similar a lo que hace Kirby en sus juegos).
Dichas habilidades te son de utilidad en esa específica área, lo que quiere decir que la colocación de cada enemigo no es al azar, si no que tiene una razón de ser en cada plataforma. Desafortunadamente, estas transformaciones desaparecen en cuanto cambias de cuarto, por lo que no te es posible llegar a los jefes con ellas o pasar por alguna zona específica, esto sin duda le resta movimiento y dinamismo al juego.

El diseño de los escenarios es el propio de cualquier metroidvania, obligándote a visitar zonas una y otra vez con tal de encontrar zonas ocultas, así como mejoras y habilidades escondidas en cada rincón. Aunque en un inicio podrías sentirte un tanto limitado en cuanto a ataques y movimientos, gradualmente se siente una mejora permitiéndote desplegar otro tipo de acciones.
Uno de los puntos más altos de Biomorph son sus secuencias animadas. El manejo del 2D al estilo caricatura de acción es sumamente agradable y le da un respiro necesario al juego. Por otra parte, su apartado visual, igualmente en dos dimensiones, cumple con los estándares establecidos del género (¿o debemos decir por Hollow Knight?). El aspecto auditivo se queda un tanto corto, pero sin llegar al punto de ser desagradable o molesto.
Otro punto que nos hubiera gustado tuviera más variedad es el de las batallas contra jefes ya que, aunque son de acción continua, se siente como una especie de combate por turnos dinámico debido a la mecánica ataque-defensa-ataque de cada uno, volviéndose un tanto monótonas y sin mucho espacio a la experimentación. Antes de terminar, podemos mencionar que su desempeño en Steam Deck es óptimo, tanto en despliegue gráfico como en uso de controles.

Conclusión
Biomorph es un metroidvania cumplidor. Es sólido en prácticamente todos sus apartados, el pequeño gran problema es que se siente como cualquier otra cosa que hayamos jugado con anterioridad y no se siente como algo realmente nuevo o innovador. Recomendado únicamente para los grandes fans del género que esperan ansiosos cada entrega, sin importar su procedencia u originalidad. Se encuentra disponible en Steam.

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