¡Hola, Behind Gaming! ¿Cómo les va? Soy Rigo Domínguez, y como cada fin de semana vengo a saludarles para traerles una nueva reseña acerca de un videojuego indie que pueden encontrar en Nintendo Switch. En esta ocasión se trata de un título llamado Metal Mind. ¿De qué se trata y qué tal está? Vamos a verlo rápidamente.
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2P Games y WHIRLLAXY, publicadora y desarrolladora, respectivamente, son las compañías detrás de Metal Mind, un shooter repleto de acción con vista desde arriba en el que controlamos a un robot que debe explorar múltiples calabozos tipo roguelite, es decir, generados de manera procedural.

La premisa del juego nos presenta a una mega corporación llamada AWC, la cual ha esclavizado a prácticamente todos los robots. De hecho, el único que no esté controlado por esta empresa eres tú, el robot con la misión de salvar el día. Y ya, esa es toda la historia que, como comenté, es una premisa –bastante sencilla- más que una trama súper elaborada.
Aunque controlar robots en videojuegos es algo que ya de por sí me llama la atención, mi experiencia en este caso no fue tan buena. Esto pasa por lo lento que se mueve nuestro robot, al cual podemos irle intercambiando partes que, aunque incorporan opciones de ataque más poderosas, nos hacen todavía más lentos. Adicionalmente, no podemos disparar como si no hubiera mañana, ya que nuestro personaje se sobrecalentará y deberemos esperar un tiempo para poder volver a la ofensiva. Cambiar de armas también es lento. Pese a que esto, en teoría, considero le añade realismo a lo que sería mover un robot, en la práctica vuelve al juego menos divertido de lo que podría ser. Digamos que puedo resumir mis quejas sobre el juego, en una palabra: lentitud.

El progreso también es lento. Conseguir mejoras realmente significativas requieren de bastante tiempo. Aunque eso sí, tenemos mucho equipo variado por descubrir y probar, agregando una gran capa de personalización y profundidad. Antes de entrar a cada nivel debemos esperar cierto tiempo en lo que se generan los niveles de manera aleatoria. Aunque es comprensible, siento que raya en lo poco tolerable. Esto empeora significativamente si dejamos de jugar y queremos retomar la sesión, ya que tranquilamente deberemos esperar alrededor de un minuto, tiempo muerto que –imagino- estaremos de acuerdo en que es demasiado.
El juego obtiene sus notas más altas en lo que vemos y en lo que escuchamos. Visual y auditivamente nos mete de lleno en la acción, justo lo que suele esperarse de un juego del género. Lamentablemente, el muy buen trabajo en este par de áreas no es suficiente para compensar la inorgánica dificultad provocada por su gameplay poco ágil. Incluso, llega a ser poco intuitivo en algo tan “simple” como en los menús, ya que mientras a veces para salir de ellos debemos presionar “B”, en otras solo podemos salirnos pulsando “+”, ocasionando que cometas otras acciones como desequipar alguna arma por error.

Conclusión
Metal Mind es uno de esos casos en los que “no todo lo que brilla es oro”. Sus tráilers te muestran lo mejor de él –su arte, gráficos, efectos y música-, pero a la hora de jugar es muy fácil que se pierda el encanto. Puedo notar que las intenciones eran buenas, dándonos una experiencia apegada a la realidad de controlar un robot, así como una gran cantidad de armas y armaduras, pero el resultado es un juego lento y que termina por sentirse injusto en las peleas con muchos enemigos y jefes. Tratando de verle el lado positivo, puedo recomendarlo si buscas un juego con un buen reto, teniendo en claro que más que un reto natural, la dificultad recae en su control.
Calificación
Y eso es todo por la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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