¡Hola, Behind Gaming! Soy Rigo Domínguez, y como siempre es un gusto pasar a saludarlos aquí, a el lugar para encontrar todo acerca de los videojuegos independientes. Por supuesto, vengo también a compartirles una nueva reseña acerca de un título desarrollado por un estudio indie que pueden encontrar en Nintendo Switch. En esta oportunidad se trata de Lil Gator Game. ¿De qué va? ¿Vale la pena? Vamos al análisis.
Te podría interesar: Gánate el corazón de los habitantes de la isla de Lil Gator Game
Publicado por Playtonic Friends y desarrollado por Scott Slucher, Lil Gator Game es un videojuego cuyo título es bastante autodescriptivo: un título acerca de un pequeño caimán. Un plataformero en 3D bien hecho al estilo de la vieja escuela bastante amigable y sencillo en todo sentido.
Piensa en esos tiempos en los que eras niño y necesitabas poco más la ayuda de tu imaginación para crear las aventuras más épicas que pudieran existir. A eso le agregabas un poco de cartón y espacio para correr, y listo, no ocupabas nada más. Algo así, es lo que pareciera buscar transmitir este juego.

Tenemos actividades como destruir monstruos hechos de cartón o localizar tuberías de agua para prender un parque acuático. Tareas bastante simples, pero bien diseñadas y con personajes con ese toque infantil que podríamos esperar. El peso de la diversión aquí recae en la exploración del mundo, donde vamos encontrando todas estas tareas y personajes, así como diferentes objetos que podemos utilizar para echarle rienda suelta a nuestra imaginación y jugar.
Podemos adquirir ítems estéticos como sombreros, espadas y escudos, así como también habilidades distintas, como la alteración de la física para nuestro personaje, con lo que nos movemos como si fuéramos un muñeco de trapo. Casi siempre, todo lo compramos con la moneda del juego, pedazos de papel, los cuales ganamos al aplastar los monstruos de cartón ya mencionados.

Visualmente, el estilo artístico elegido es perfecto. Bastante simple, minimalista y muy bien cuidado. La música es relajante, abonando en la recreación que se busca de esa experiencia tranquila e infantil, donde nosotros hacemos nuestras propias aventuras. En cuestiones técnicas, no le duele nada.
Los únicos puntos “malos”, podría resumirlos en una oración: falta de profundidad. La campaña, que omití mencionar hasta ahora por su simpleza y corta duración (unas 2 horas y media), así como la jugabilidad, son bastante limitadas. No hay mucho por hacer en su historia principal ni gran cantidad de acciones que podamos hacer en general. Esto lo puse como algo “malo”, así, entrecomillado, porque al mismo tiempo se ve que, de origen, el juego busca ser sencillo. ¿Por qué debería ser algo malo estar tan apegado a lo que se busca? Solo será algo malo para quien esté buscando aquí otra cosa que jamás fue prometida.

Conclusión
Lil Gator Game me parece una interesante, tierna y bien hecha introducción a los videojuegos de plataformas mediante un juego que es, básicamente, un patio de juegos donde todo depende de tu imaginación. Un título corto, con controles simples, que puedes presentarle a alguien muy pequeño o a una persona que nunca haya jugado o no lo haga frecuentemente, y dejarlo ser para que explore el mundo propuesto y aprenda de qué se trata este pasatiempo que tanto nos gusta a muchos. Si buscas una experiencia relajada y tranquila, también podría ser para ti. Para un experto en busca de un reto, fácilmente puede sentirse como un juego que solo está pasando para dejar que el tiempo pase.
Calificación
Y eso es todo, hemos concluido con la reseña de esta semana. Como siempre, muchísimas gracias a Behind Gaming por el espacio, y por ser un medio que continúa brindándole la atención que se merecen a los juegos desarrollados por estudios independientes. Hay muchas joyas por ahí sin tanto reflector, y es bueno saber que alguien está en busca de ellas. ¡Hasta la próxima!

Deja un comentario