La reseña “nindie” de la semana: Atomic Owl

¡Hola, amigos de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre vengo a compartirles una reseña de un indie que recién pude jugar tanto en mi Nintendo Switch 2 como en el Nintendo Switch original. En esta ocasión, ese juego es Atomic Owl. Veamos de qué va y qué tal está.

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La distribuidora Eastasiasoft y la desarrolladora Monster Theater nos traen Atomic Owl, una propuesta de acción en forma de roguelite de desplazamiento lateral mezclado con hack and slash rápido, ofreciéndonos un combate ágil que rápidamente recuerda al frenético estilo de franquicias como Dead Cells o Ninja Gaiden.

Todo transcurre en el mítico mundo de Judasnest, azotado por un conflicto milenario. Hidalgo Bladewing, el búho protagonista, debe rescatar a sus amigos caído. Su aliado principal en esta aventura es la espada parlante Mezamet, con quien le hará frente al temible hechicero Omega Wing y hordas de cuervos enemigos.

La jugabilidad progresa mediante ocho zonas lineales en las que debes avanzar derrotando enemigos. La mecánica principal se basa en dar saltos medidos al píxel junto a rápidos ataques aéreos. El bucle de juego nos obliga a repetir escenarios luego morir, recolectando mejoras aleatorias que sueltan los oponentes vencidos.

También tenemos secciones de vuelo en donde puedes planear libremente por el mapa, dándonos cierta sensación de libertad. También destaca la transformación en el poderoso cuervo del vacío para causar un mayor impacto. Un aspecto importante que seguro le gustara a varios jugadores, es que se incluye un modo clásico que elimina la estructura roguelite, permitiéndonos disfrutar de un viaje lineal más tradicional.

La jugabilidad funciona a medias debido a que el plataformeo es divertido y preciso. Sin embargo, los combates contra los jefes se sienten algo flojos, monótonos y faltos de pulido técnico. La dependencia absoluta de las mejoras aleatorias puede terminar por arruinar partidas completas si no tienes buena suerte.

El apartado artístico resalta por su llamativo pixel art retro con brillantes toques de luces neón. Las animaciones del protagonista son fluidas, contrastando con la rigidez que los enemigos lucen al moverse. Su banda sonora estilo synthwave con breakcore destaca gratamente, envolviendo la experiencia en una atmósfera bastante espacial.

En Nintendo Switch corre de forma fluida a 60 fps, alcanzando 720p. En Nintendo Switch 2 el rendimiento mejora drásticamente a 60 fps estables en 1080p. Lamentablemente no aprovecha las funciones únicas como la vibración HD, pero los controles se sienten bastante responsivos, lo cual siempre será bienvenido.

Lo que más le duele al juego es el apartado técnico, presentando caídas severas en la tasa de cuadros por segundo durante los combates contra jefes masivos, una detección de colisiones defectuosa que provoca fallos en el registro de golpes, y cierres inesperados que interrumpen el progreso.

Conclusión

Atomic Owl es un juego aceptable y divertido que ofrece diversión directa sin muchas complicaciones. Es recomemdable especialmente para los amantes de las plataformas desafiantes con estética retro y música electrónica. Su mayor defecto radica en varios fallos técnicos repetitivos.

Calificación

Puntuación: 3.5 de 5.

Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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