¡Hola, amigos de Behind Gaming! ¿Cómo les va? Espero que muy bien. Yo soy Rigo Domínguez, y como siempre vengo a compartirles una reseña de un indie que recién pude jugar tanto en mi Nintendo Switch 2 como en el Nintendo Switch original. En esta ocasión, ese juego es Duskfade. ¿De qué va y qué tal está? Les cuento.
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Publicado por Fireshine Games y desarrollado por Weird Beluga, Duskfade es un videojuego de plataformas y acción en 3D, una propuesta que destaca por capturar de forma nostálgica la esencia de los clásicos de la era del PlayStation 2, asemejándose en su estructura a grandes referentes como Kingdom Hearts o Jak and Daxter.
La trama nos introduce a un hermoso universo que ha caído en una noche eterna. Controlamos al joven héroe Zirian, quien junto a su aliado, un carismático pájaro cuco mecánico (como los de los relojes de pared antiguos), busca rescatar a su hermana Alira, quien yace atrapada en una misteriosa Torre del Reloj por las garras de Despair.

El núcleo de su jugabilidad brilla gracias a un sistema de movimiento sumamente fluido y ágil que facilita la exploración. El control responde de maravilla al realizar saltos dobles, impulsos aéreos, balanceos y planeos. Las mecánicas básicas están muy bien implementadas, haciendo que el plataformeo sea muy satisfactorio.
El progreso se estructura a través de diferentes zonas lineales bastante intuitivas, que van desde bosques hasta zonas desérticas. Conforme jugamos desbloqueamos nuevas armas y combos. No obstante, el diseño de niveles peca de ser algo plano y repetitivo en ciertas áreas, restándole dinamismo y frescura al avanzar.
Lamentablemente, el sistema de combate es el punto más débil de la experiencia. Los enfrentamientos se sienten toscos e imprecisos debido a una falta de impacto en los golpes y a una cámara que suele perderse en estancias cerradas (esto último, un mal endémico de la mayoría de plataformas en 3D). Además, la tosca fijación de objetivos entorpece las batallas contra jefes.

La aventura principal ofrece un único modo de juego enfocado en su campaña para un jugador, rondando las 15 o 20 horas. Su dificultad es sumamente accesible y amigable, aunque el caótico sistema de fijación de enemigos llega a ser un aspecto un tanto frustrante.
El apartado visual destaca por su bellísima dirección de arte clockpunk repleta de entornos coloridos. Sin embargo, la banda sonora es el elemento que verdaderamente eleva la atmósfera. Con melodías mágicas compuestas de forma magistral, la música encaja perfectamente con cada escenario y transmite con gran éxito una enorme dosis de nostalgia.
En la Nintendo Switch original, el juego funciona a 720p en modo portátil y 1080p con la base, apuntando a unos 30 fps que sufren de molestas caídas. En cambio, en Nintendo Switch 2 el desempeño mejora drásticamente, alcanzando 60 fps fluidos en el dock y una resolución impecable.

Conclusión
Duskfade es una experiencia totalmente recomendable para los amantes del plataformeo clásico en tres dimensiones que busquen un viaje entrañable. A pesar de sus pequeños fallos en los combates y la simplicidad de su historia (y caías de cuadros en Nintendo Switch), logra revivir con éxito la magia de antaño.
Calificación
Y eso es todo, hemos llegado al final de la reseña de esta semana. Como siempre, agradezco enormemente a Behind Gaming por el espacio, ya que siempre es un placer compartir mi opinión acerca de un juego indie y ayudar a darle un poco más de foco a este tipo de desarrollos que, cuando menos lo esperamos, nos sorprende con verdaderas joyitas. Sin más que agregar por ahora, nos vemos en la próxima ocasión. ¡Jueguen mucho!

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