RESEÑA: Nioh 3

Por: Héctor Martínez
Team Ninja y Koei Tecmo elevan la apuesta con Nioh 3, una entrega que, aunque se mantiene fiel a su exigente ADN, rompe los esquemas previos al introducir un mundo abierto. A diferencia de sus antecesores, esta entrega permite explorar mapas dinámicos que se expanden conforme te adentras en «zonas extrañas», ofreciendo una libertad de exploración que recuerda inevitablemente a Elden Ring. Aquí, decidir si enfrentar a un enemigo colosal o rodearlo para volver con mejor equipo es vital, ya que la progresión basada en mazmorras y botín es más profunda que nunca.

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La gran joya de esta entrega es el sistema de «combate dual». Con solo presionar un botón, puedes alternar instantáneamente entre el estilo Samurái y el Ninja, como si controlaras a dos guerreros en uno. Mientras que el Samurái se centra en la contundencia de armas pesadas, posturas de combate y pulsos de Ki, el estilo Ninja prioriza la agilidad, los combos rápidos con garras o tonfas y el sigilo. Esta versatilidad es necesaria para sobrevivir a jefes finales que mezclan la estrategia de un RPG con el frenetismo de un hack’n slash al puro estilo Ninja Gaiden.

Narrativamente, el juego nos sitúa en 1622, en medio de una traición familiar en el Castillo de Edo. El Japón histórico se prepara para el nombramiento de Tokugawa Takechiyo como el próximo Shogun. Sin embargo, la chispa que detona el caos es la envidia de su hermano menor, Kunimatsu.

Kunimatsu, al no aceptar la sucesión de su hermano, sucumbe a la oscuridad y pacta con fuerzas sobrenaturales, liderando una horda de yokai para tomar el poder por la fuerza y desatar el infierno en el corazón del Shogunato. De una forma inexplicable, Takechiyo viaja en el tiempo para cambiar el destino y salvar Japón con ayuda del poder de su espíritu guardián, Kusanagi.

En el apartado visual, el título es espectacular, con diseños de criaturas que parecen sacados de una pesadilla fotorrealista. Si bien presenta caídas leves de frames en momentos de máxima acción y un sistema de personalización que puede pecar de excesivo por la cantidad de menús, la experiencia general es sólida.

Eso sí, prepárate para picos de dificultad extremos que pondrán a prueba tu paciencia. Completar la odisea principal te tomará entre 30 y 40 horas, pero si buscas dominar cada misión secundaria y alcanzar el «Platino», la cifra supera fácilmente las 90 horas de juego.

Calificación

Puntuación: 4.5 de 5.

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