Analizamos su versión de Nintendo Switch
Después de la joya que resultó ser Alba: A Wildlife Adventure a finales del año pasado, resulta complicado no esperar algo medianamente similar cuando de un juego de aventura basado en fotografías se trata. Beasts of Maravilla Island demuestra desde el primer momento su influencia de la saga Pokémon Snap pero con una aplicación mucho más simple y una jugabilidad un tanto complicada de experimentar.
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Marina Montez es la protagonista de esta aventura quien, guiada por anotaciones hechas por su abuelo, decide embarcarse hacia la isla Maravilla, lugar en el que -se dice- habitan criaturas fantásticas que no se encuentran en ningún otro lugar. Una vez desembarcada, nuestra ‘heroína’ se percata que, en efecto, el registro de su abuelo es cierto, lo que detona su curiosidad por recorrer sus diferentes ecosistemas.

Beasts of Maravilla Island está dividido en tres partes: una sección selvática, otra nocturna tipo pantano y una más desértica. Cada una de ellas es hogar de decenas de ejemplares de flora y fauna un tanto excéntrica, principalmente del lado animal. La mayoría de ellos están basados en insectos, mamíferos, anfibios o reptiles de nuestra vida diaria como escarabajos, libélulas, ranas, tortugas o tucanes, por mencionar algunos, pero con algún detalle que los hace ‘maravillosos’ como las libélulas rosas que iluminan el camino o las tortugas que tienen plantas en su concha (¿alguien dijo Bulbasaur?).
Más allá de las bestias ‘comunes’ se encuentran algunas que son ‘diferentes’ o especiales, similar a los pokémon legendarios. Los mono-quetzales, los nutria-cocodrilos y el jaguar-halcón son las criaturas que te obligarán a hacer algo distinto, no sólo fotografiarlos. Estos ejemplares tienen una lista de acciones que deben ser fotografiadas, si es que buscas llenar tu álbum al 100%, y para ello se necesita cierto tipo de interacción. Silbar, reflejar luces, cambiar a otras criaturas de lugar, entre otras sencillas tareas, son las que debes cumplir para ocasionar que realicen ciertos movimientos y así puedas capturarlos con tu cámara.

Las áreas -aunque están conectadas de cierta forma- no pueden ser exploradas en el momento que desees, llega un momento en el que se te pregunta si deseas seguir avanzando o prefieres terminar de fotografiar a las bestias que te faltan, en caso de continuar puedes volver hasta que termines el juego. Justo en el tema del movimiento es en el que ha habido la mayor cantidad de quejas -y con justa razón- ya que frecuentemente Marina queda atrapada en zonas del terreno de las cuales es difícil salir o se topa con los molestos muros invisibles que, por momentos, no son del todo claros.
Dentro de los puntos agradables se encuentra el uso del giroscopio interno de la consola de Nintendo, así como la posibilidad de tomarte selfies con las bestias. Desafortunadamente, la mayoría de los habitantes de la isla se limitan a moverse de un lado a otro, por lo que la variedad de tomas que puedes lograr no es muy extensa, a excepción de los ejemplares ‘especiales’ mencionados con anterioridad.

En lo que respecta a los aspectos visual y sonoro el juego cumple. Sus gráficos 3D están bien desarrollados, el diseño de personajes -sin ser espectacular- cumple su objetivo de mostrar criaturas únicas dentro de su propio mundo. Mención honorífica a los registros del abuelo de Marina ya que realmente parecen ser anotaciones hechas por un explorador profesional, con ilustraciones a lápiz de los animales, textos manuscritos y una relación entre sus páginas que hace tener coherencia a lo mostrado.
Por la parte auditiva, los ruidos son básicos para simular los ambientes naturales, si bien estos se encuentran en todo el recorrido, no logran demostrar por completo la variedad de criaturas que llega a haber en escena, sintiéndose un tanto vacío o inconcluso. Nos hubiera gustado que los silbidos sirvieran para atraer a las bestias o interactuar con ellas de alguna forma más profunda, pero sólo se limita a un par de momentos resultando en una mecánica que se siente forzada.

Conclusión
Beasts of Maravilla Island está sumamente influenciado por Pokémon Snap y no tiene miedo en demostrarlo. Sus mecánicas de juego basadas en la exploración y resolución de sencillos acertijos se siente un poco limitadas, tomando en cuenta el potencial que se podría alcanzar al incorporar una mucho mayor interacción con las bestias. A pesar de ello, sus tres a cuatro horas de duración te mantienen entretenido buscando a cada uno de los ejemplares y sacando al fotógrafo que llevas dentro. Recomendado para todo aquel que disfrute de la fotografía, la exploración y las criaturas fantásticas. Se encuentra disponible en Steam, Epic Games Store y Switch, y próximamente en Xbox One y PS4. Su desarrollo es por parte de Banana Bird Studios y su distribución de Whitethorn Games.

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